Juez Baltasar Garzón respaldó a Marco Enríquez-Ominami y denunció Lawfare en su proceso judicial: «Espero que la CIDH diga algo y el juicio se establezca cómo debe»

En una nueva edición de Diálogos de Cambio con el Grupo de Puebla, programa on line transmitido a través de Facebook Live, el fundador del grupo y ex candidato presidencial chileno, Marco Enríquez-Ominami, debatió, a raíz del caso del expresidente Luis Inácio “Lula” da Silva, en torno al Lawfare en América Latina, en compañía con el destacado invitado de la jornada, el exjuez español, Baltasar Garzón.

Al comenzar el programa, el anfitrión de este capítulo, Marco Enríquez-Ominami, comentó que “el caso reciente de mayor injusticia que uno conozca en materia de un matrimonio espurio entre la justicia, para intervenir la democracia, con algunos medios de comunicación, es el caso del presidente brasileño, Lula da Silva”.

A raíz de esto, el exjuez y miembro del Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia, Baltasar Garzón, explicó que “la justicia tiene un componente de vicariato, conservador muy importante. Tenemos que hacer que la justicia sea progresista y progresiva, sino es imposible que podamos avanzar en libertades en cualquier estado democrático de derecho. Para la defensa de los derechos de las víctimas, de los derechos de los ciudadanos, la sostenibilidad del planeta, la protección de los pueblos originarios, es fundamental tener una visión progresista de la justicia, que se implicarse y sea proactiva, no es esa visión elitista de la justicia que se tiene desgraciadamente en muchos ámbitos”.

Luego, Garzón recordó el caso que afecta al mismo Marco Enríquez-Ominami, explicando que “es un claro caso de Lawfare, es tremendo que un proceso abierto por hechos supuestamente acontecidos en 2009, que se abre en 2015, que incluso se calcule que pueda durar hasta 2025, es una barbaridad jurídica. En ningún esquema ni sistema democrático de derecho es legítima esa dilatación, aparte de esa clarísima intencionalidad de eliminar la participación en las elecciones, lo que a su vez constituye un ataque sumamente claro contra la ciudadanía chilena, a la que se le priva de su derecho de sufragio activo por cuanto no puede elegir a quien se postula o puede postular. Es el mismo caso de Lula pero a otro nivel, de unos temas tributarios absolutamente inocuos que ya está acreditado que no acontecieron. A mi me parece no solo bochornoso, sino casi ilícita la situación que se vive. Espero que la CIDH diga algo y el juicio sea establezca cómo debe.

Finalmente, en relación a las múltiples denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte del presidente chileno, Sebastián Piñera, el juez español dijo que cree “firmemente que las acciones contra el pueblo tienen que tener una repuesta, no pueden quedar en la impunidad. En el ejercicio del poder hay algunos líderes que se creen intocables, y se percibe cuando los excesos del ejercicio del poder son tan evidentes como es el caso de Chile, el estallido social y las acciones de violencia permanente y generalizadas que se produjeron y persisten, tienen que tener una respuesta. Y esa respuesta tiene que ser primero dentro del Estado y el país, si no hay instancias internacionales que las exigirán sin lugar a duda”.

“Ya no estamos en tiempos de la dictadura, ya no estamos en tiempos donde reinaba la impunidad, eso no puede seguir así, las víctimas no pueden ser revictimizadas permanentemente . Hoy hay mecanismos para exigir esa responsabilidad. Yo confío en que esta responsabilidad se exija y estoy convencido que se exigirá. Los estallidos oculares, las muertes, las torturas, las violaciones a los Derechos Humanos no pueden quedar impunes y no van a quedar impunes. No como tantos tiempo aconteció en Chile y en otros países en los que las dictaduras se hicieron dueñas y señores del Estado. Al final, tarde, pero respondieron. Y eso, no cabe la menor duda, que va a suceder en este caso.