Académico de la Universidad Arturo Prat, Cristián Jamett, en entrevista realizada por la radio ABC de México como candidato a doctor en estudios latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, junto a la periodista mexicana Leticia Montagner, quien le consultó sobre los sucesos de Brasil, Chile y Argentina.

«Hay que superar la idea de que la política pública la hace sólo el gobierno, sino que necesariamente tiene que hacerse de forma participativa, escuchando a la sociedad civil, lo que se llama la política pública constituyente, y eso se traduce en que habría que buscar la forma de profesionalizar en este estilo a los funcionarios públicos de la región o representantes de servicios nacionales», opinó el académico Cristián Jamett, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Arturo Prat (UNAP), a cuatro meses de enfrentar la defensa de su tesis doctoral «Movimientos sociales y sociedad civil en Chile después del 2011: Crisis y continuidad del neoconservadurismo como hegemonía civil» en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Respaldado en la tutoría por los sociólogos Jaime Massardo y Lucio Oliver, de Chile y México, respectivamente, Jamett recurrió a la retrospectiva para comentar el abordaje de su estudio.

«Me fijo en el hecho de cómo miramos las crisis sociales y políticas que se producen en Chile con mayor intensidad, en el año 2006, con la Revolución Pingüina, y el 2011, con la movilización nacional de estudiantes en torno al tema de la gratuidad. Las lecturas eran más bien desde una perspectiva que enfatizaban aspectos que tal vez no estaban dentro de las demandas sociales», esbozó.

AÑO 2011

En particular, recogió su discrepancia de sociólogos como Alberto Mayol, quien «se refirió al año 2011 como el derrumbe del modelo económico, y que se acababa en Chile el capitalismo y el neoliberalismo. Historiadores como Gabriel Salazar decían también que Chile en 2011 estaba en una situación prerrevolucionaria. Eran todas visiones fatalistas. En 2012 comienzo el doctorado en México y parto por identificar qué es lo que estaba haciendo crisis, con una mayor profundidad. El 2011 no fue sólo un malestar de un sector de la población, sino que también empezaron a aparecer otras demandas sociales, de mayor libertad individual social, la despenalización de la marihuana y el aborto».

Planteó, en tal sentido, que «lo que estaba pasando no era sólo el tema estudiantil, sino que se estaba reconfigurando la sociedad de los ’90 y el 2000; se creyó que las becas resolverían el problema estudiantil, y eso hace crisis. Respecto a la hipótesis de un derrumbe del modelo económico, más bien encuentro que hay un matiz. En Chile, estrictamente, no se aplica el neoliberalismo en términos puros, como telón de fondo del conflicto, sino que con ciertos matices».

-El matiz tiene que ver con que si bien Chile fue liberado en lo económico, en lo valórico y en lo político fue conservador. A esa relación se le llama neoconservadurismo. En el fondo había también una variable cultural e ideológica con la cual se estaban expresando los nuevos movimientos sociales-, aclaró.

«IDENTIFICAR LA CRISIS»

Jamett argumentó en su construcción teórica: «En resumen, tener que identificar lo que hacía crisis es ver lo que hoy, cuatro años después del 2011, ha sido revisar toda la agenda parlamentaria. Hoy estamos viendo la discusión en el Parlamento de lo que colocó esta redefinición social, y que le impone a la sociedad política y parlamentaria otra agenda. De alguna manera esto permite observar la dinámica de las políticas públicas, y cómo de alguna manera la sociedad tiene que estar presente, agotándose el modelo conservador y autoritario, donde la política pública la definía el Estado, y donde la sociedad empieza a presionar por este conservadurismo en lo valórico».

Recordó, además, que «Chile, a pesar de haber estado en democracia en los ’90, existía una censura valórica tremenda, no se podían exhibir políticas como ‘La última pasión de Cristo’ o no podían venir bandas de rock, la Iglesia se oponía a Iron Maiden, no se podían hacer jornadas de educación sexual en los colegios. Digo que más que hacer crisis del neoliberalismo, si bien los estudiantes pelean por eliminar el cobro, se sigue mirando la educación como un factor de movilidad social. Hablo de crisis, continuidad, y neoconservadurismo; no es un derrumbe del modelo económico, puede funcionar, no es contradictorio con que los chicos fumen marihuana o haya matrimonios homosexuales. Es la crisis del aspecto conservador».

En paralelo, compartió Jamett, «diagnosticar qué escenario cultural e ideológico se está reconfigurando en Chile. Si se tomó o no el modelo económico. Esto permite cómo se impacta, y la formación teórica ver la percepción política. Después del 2011 se puede decir que no pasó ninguna revolución».

«ESTADO Y SOCIEDAD»

A su juicio, «esta tesis es interesante; el doctorado lo estoy realizando en la Universidad Nacional Autónoma de México y me permitieron una ponencia en el Congreso Europeo de Investigaciones Sociales en América Latina, que se realizará del 28 de junio al 1 de julio de 2016, en la Universidad de Salamanca, España. También la expuse antes en un seminario denominado»Coloquio de Contribuciones Latinoamericanas sobre el Estado y la Políticas, y Aplicaciones Gramscianas», 2012, en la UNAM del DF México. En la UNAM les interesó el proyecto, porque España tuvo otro proceso de transición, con un destape temprano. Nosotros después de 25 años vivimos el destape, pero también 25 años en que la Iglesia tenía capacidad de liderazgo moral, y teníamos la Constitución del ’80. En la tesis revisamos la coyuntura para leer un momento; el 2011. Vemos análisis de prensa y económico, de una manera integral».

Jamett agregó que la investigación la financió el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt) con una asignación de 30 mil dólares en tres años. «La UNAM me acogió en un equipo de investigadores. Opté por más recursos para la investigación. Agradezco también el apoyo de la UNAP, de donde soy ex alumno y ex dirigente. La formación de la UNAP es de buen nivel, porque me tocó compararme con otra institución, y no me sentí deficitario por estudiar en una universidad regional. A la UNAM postularon a ese doctorado 600 personas, y entraron 50».

Finalmente, el académico destacó que espera publicar la tesis doctoral en una editorial latinoamericana, y presentar el libro en Bolivia. «Allá existen bastantes autores que han escrito sobre la relación Estado – Sociedad; hay un autor de renombre, el sociólogo boliviano René Zabaleta. Veré cómo aplico también esta matriz para los estudiantes chilenos», señaló.

Fuente: Unap

 

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