[El Mercurio] «El Frente Amplio está en la fantasía de la tercera fuerza»

Pese a sus renovados lazos con la izquierda, el fundador del Partido Progresista lanza duras críticas al sector. Reconoce una derecha que supo unirse y acusa que los presidentes de las colectividades de la oposición estarían sacando sus propios cálculos. Con la unidad, dice, «nos va a alcanzar para ganar. Lo que pasa es que no estarnos lográndola».

Gran parte del día lo pasó con Fuad Chahin. Marco Enríquez Ominami, fundador del Partido Progresista, y el presidente de la DC estuvieron juntos antes de esta entrevista, en el puntapié inicial de la campaña para el 11 de abril. Tenían también planes para el día siguiente e incluso, ese mismo miércoles, se habló de una gira nacional con ambos.

La foto es llamativa y ME-O lo sabe. «¿Te acuerdas de lo que decían de mí durante años, que por donde entraba el PRO, salía la DC?», recordará luego en la conversación, para enfatizar lo inesperada que es la alianza. Unidad Constituyente es el contexto que enmarca esta unión, bajo la premisa de impulsar un trabajo en común que, según el progresista, es clave para desplazar a la derecha. «Prioridad uno es que se vayan», dice.

Desde dónde participará el tres veces candidato presidencial —su partido ya le pidió un cuarto intento— es una pregunta abierta, así como su situación judicial. Esto último podría disiparse en marzo, cuando se concretaría el juicio oral por el caso OAS.

—Más que «no» a una candidatura, usted ha dicho que «no es el momento». ¿Gana tiempo hasta que su tema judicial se resuelva?

—Parto al revés. No estoy disponible (…). Trabajo en América Latina, políticamente, como es público. Estoy preocupado del caso de Ecuador. Creo que en América Latina la derecha se desató. Tenemos una derecha salvaje. Se transformaron en gorilas. Y para enfrentarlos, no me voy a restar.

—¿No quiere, entonces?

—No tengo deseos presidenciales. Pero tampoco soy ingenuo. Si después del 11 de abril puedo servir para la unidad de la oposición y el triunfo del cambio, voy a estar. Pero insisto en la frase: en lo que haga falta.

—¿Qué hace falta?

—Hay más candidatos y cuadros políticos que líderes. No veo ningún liderazgo. Cuando en Biobío tienes 10 listas de oposición y una de derecha, ¿dónde está el piloto? Mi crítica a Unidad Constituyente es que se están autoflagelando todo el día (…). Están en la autoflagelación, o en los vetos. Por lo que veo, los presidentes de partido no hablan entre ellos, lo que también es un serio problema. Tenemos un problema serio de liderazgo en la oposición, hay más hambre de crecimiento y de identidad que de cambio.

—Dos de esos presidentes de partido son también candidatos presidenciales…

—Creo que Álvaro Elizalde ha actuado muy bien. Con el golpe que le hizo una parte del Partido Socialista, con Aleuy proclamando a Narváez, Alvaro hizo algo muy noble. No generó estrés, decidió ayudar ala unidad de su partido. Bien me parece. No puedo decir lo mismo de otros presidentes. Los veo en el cálculo de cuánto crecen sus partidos, cuando creo que tenemos que hacer crecer a Unidad Constituyente.

—¿Una primaria PS- PPD sería mala para esa unidad?

—Hay una invitación, que he leído de algunos dirigentes a una primaria progresista. Hablaremos dentro del partido sobre eso. No me cierro, pero si no nos reúnen convicciones unitarias auditables, objetivables, que no he visto en el último plazo, no lo veo por ahora. Además, no me gusta esta idea de «todos contra la DC», eso no ayuda a la unidad más amplia.

—En la ex-Concertación hubo cierta renovación de nombres, pero los nexos con el pasado están: cuatro exministros de Bachelet. ¿Apoyaría, por la unidad, a alguien como Heraldo Muñoz o Paula Narváez?

—Mi crítica no es que no sean nuevos, creo que falta coraje. Cualquiera de esos cuatro u otro liderazgo que parezca corajudo, que ayude a la unidad —no los veo—, como partido lo volveremos a discutir.

UNA OPOSICIÓN INCOMPLETA

—Usted dice que está disponible para generar más unidad. Pero ¿no era para eso Unidad Constituyente?, ¿no funcionó?

—Todavía tenemos que hacer más como Partido Progresista, con el Frente Amplio y los comunistas. Con los comunistas quedamos muy peleados; creo que se equivocaron. Están muy enojados con nosotros (…). Pero aprovecho para decirles a ellos: los perdono. Retomemos el diálogo. En el caso del Frente Amplio, creo que yo ahí puedo y debo hacer mucho más.

—¿Qué les diría? Recorren un camino que no es tan distinto al suyo, hace años.

—Las terceras fuerza en la democracia cada día van más a la baja. Sergio Massa, en Argentina; Pablo Iglesias, en España, y yo: los tres sacamos el 20%. Todos estos esfuerzos de terceras fuerzas te alcanzan para irrumpir, no te alcanzan para construir una mayoría que gobierne. Creo que el Frente Amplio está en la fantasía de la tercera fuerza. Mientras, el Partido Comunista comete el error de no querer ganar la presidencia y, más bien, querer ser el Frente Amplio. Este es un juego de reemplazos. El Frente Amplio me reemplaza, el PC reemplaza al Frente Amplio.

—¿Qué le parece la postura del Frente Amplio en temas como la violencia? A propósito de los dichos de la presidenta de RD.

—El Frente Amplio plantea bien las preguntas. Las respuestas no las comparto, pero las preguntas me parecen correctas. Yo comparto esa hambre de provocación, aunque tengo diferencias con la oferta política. Unidad Constituyente debiera tener mucho más de esos elementos, en vez de estar todo el día tratando de mostrarse como la izquierda responsable. Lo somos, pero no podemos perder una cierta energía crítica.

—¿No se puede tener el debate de las ideas y también preguntarse por los porqué, junto con condenar la violencia?

—Hay que condenar todo tipo de violencia. (…) La detesto, pero no me parece que la condena sea suficiente para terminar con ella. La puedes combatir mejor con elecciones.

—¿Dónde está el punto intermedio, entre la provocación y la fuerza tranquila de cambio? ¿Es una versión suya más moderada?

—Siempre fui moderado. Lo que pasa es que cuando propuse una Asamblea Constituyente me dijeron que fumaba opio, directamente. Y el aparato cultural de Chile castigaba estas posiciones. Lo que antes parecía ruptura, hoy es mayoría en Chile. Por eso creo que con la unidad nos va a alcanzar para ganar. Lo que pasa es que no estamos lográndola.

—¿La Unidad Constituyente necesita al FA, al PC?

—Es imposible sin el FA y el PC. No estamos completos como oposición sin ellos.

—¿Quiere seguir intentando sumarlos?

—No quiero invitarlos a sumarse, creo que eso es despreciarlos. Pero quiero que busquemos un punto en común. Cómo la reforma tributaria, el fin de las AFP.

—¿Por qué funcionaría, si hasta ahora no los han logrado convencer?

—¿Qué pasa si la noche del 11 de abril a las otras oposiciones les va muy mal en gobernadores? ¿Y si esa noche, además, a la derecha le va mejor de lo previsto en constituyentes? (…). Si además a las fuerzas de otra oposición, llamémosles, más exigentes, menos unitarias, les va mal (…), van a decir «parece que tenemos un problema. En tres domingos más tenemos que inscribir una primaria, pero nos fue mal en todo, ¿nos juntamos?». Creo que esas tres semanas van a ser las más interesantes.

—¿Cuáles son los temas que debieran ser claves en la Convención Constituyente?

—Uno, el concepto de Estado subsidiario. Dos, la carga de derechos; nosotros identificamos al menos 13. Tres, su exigibilidad. De nada sirve tener un lindo árbol de Pascua si no lo puedes cobrar. Y cuarto, la propiedad privada: soy un hombre que entiende que ese es un concepto esencial, pero nunca por sobre el bien común.

JADUE: «SU PRINCIPAL PROBLEMA NO ES LO JUDICIAL, ES SU FALTA DE LIDERAZGO»

—En la derecha hay unidad, se juntaron hasta con republicanos.

—Tenemos una derecha que lo está haciendo bien en dos planos: con la vacuna —lo han hecho bien, hasta ahora— y la unidad. Lo que viene, a mi juicio, es mucho más complicado para la oposición.

—¿Qué potencial le ve a Daniel Jadue?

—Voy a partir por algo bueno con Jadue. Creo que en materia judicial está siendo víctima de una operación. De lo que veo, le creo (…); aunque él no hizo lo mismo conmigo. Dicho esto, creo que su principal problema no es lo judicial, es su falta de liderazgo. Lo conozco, es un buen cuadro. Otra cosa es alguien que una al país. Para un proceso mayor de unidad social, vas a necesitar a alguien muy grande, muy esforzado. No alcanza con energía crítica, necesitas energía propositiva.

—La frase «son parte del problema si bloquean la unidad». ¿Para quién era?

—Los presidentes de partido. Todos, salvo Camilo Lagos (del PRO), son un problema. ¿Por qué el PS y el PPD no fueron unidos en las primarias de gobernadores de la RM? ¿Me pueden explicar las diferencias entre Helia Molina y Alvaro Erazo? Eso es imperdonable.

—Dijo también que «quien esté en contra de la unidad será mi adversario». ¿A qué se refiere?

—Voy a hacer el mayor gesto hasta el límite de mis fuerzas para la unidad, hasta el 11 de abril. Después, quien persevere en dividir me parecerá equivalente a la derecha. No distinguiré, porque creo que en la (Convención) Constituyente se va a necesitar unidad también. Por ahora, yo apuesto a que no tenemos dos tercios. Ojalá me equivoque.

LOS OTROS FRENTES

—¿Cómo ve las crisis que se le abrieron al Gobierno estos días, Colchane y Panguipulli?

—En Colchane creo que hay una trampa en el debate público, en cómo está planteado. Mezclan delincuencia con inmigración. Si en la frontera hay un problema de delincuencia, hay que tratarlo como eso, no como un problema de inmigración. La clase política es cobarde, oportunista, populista, cuando combate a la inmigración, porque la élite chilena tiene a sus hijos estudiando fuera de Chile. Sobre Panguipulli: no es posible que alguien a quien le controlen el carnet de identidad termine muerto. Creo que Carabineros está abandonado a su suerte. Hay que refundarlo. Refundar, no reformar.

—¿El presidente Alberto Fernández quedó contento con la visita a Chile, quedó satisfecho?

—Lo vi muy contento, pero no me corresponde a mí decirlo. No me parecería justo, ni para él ni para el embajador Rafael Bielsa, ser yo el que haga la digestión de la gira. Mi opinión es que la gira fue espectacular, porque en América Latina nadie habla con nadie, y era importante que un Presidente peronista hablara con uno de derecha. Además, hubo acuerdos sustantivos, por lo que pude leer, como todo el tema satelital, de fibra óptica. También creo que fue importante, y en eso felicito a Mera, de quien soy férreo opositor, que el diálogo en la oposición haya sido digerido por el Gobierno como un diálogo diplomático. Es normal que los líderes hablen.