[La Máquina] Marco Enríquez-Ominami: «La clase política no tiene hábitos culturales y por eso no logra valorarla»

 

Antes de su vida política, que lo ha impulsado a lanzar una carrera presidencial en tres oportunidades, Marco Enríquez-Ominami comenzó a hacerse de un nombre en la esfera pública gracias a su carrera como cineasta, donde se hizo mayoritariamente conocido por dirigir la serie televisiva «La vida es una lotería», transmitida en primera instancia por TVN entre 2002 y 2005 y luego por Mega entre 2006 y 2007,

Es gracias a su rol como cineasta es que Marco Enríquez-Ominami o ME-O, como también es llamado popularmente, conoce el entorno y falencias de la cultura en Chile, siendo muy crítico con la labor y políticas del Gobierno de Sebastián Piñera con su manejo, sobre todo en época de pandemia y tras conocerse que en el Presupuesto 2021 solo el 1% será destinado para el Ministerio de Cultura, las Artes y el Patrimonio.

Según señala el Presupuesto del país para el próximo año, en la cartera de las Culturas se repondrán fondos para desarrollo de actividades culturales y de memoria por 18.000 millones de pesos. En el caso de las actividades culturales con aquellos recursos, se financiará un 60% de iniciativas en regiones, reforzando, asimismo, los programas regulares de la nación.

La Máquina conversó con Marco Enríquez-Ominami, quien se refirió a la situación actual de la cultura en Chile, reveló ideas y proyectos para su mejoramiento y entregó su opinión sobre los cuestionamientos a la ministra Consuelo Valdés.

¿Cuál es su visión de la situación actual de la cultura en Chile?

La política cultural chilena ha sido de concursabilidad, no de fomento. Crea fondos en los que los artistas tienen que concursar año a año. El fomento es una idea a largo plazo que garantiza cantidad y calidad. Esta idea requiere recursos, pero los que Chile destina a la cultura son muy miserables, en comparación, por ejemplo, con los gastos militares.

Chile tiene hoy una política pública que demuestra un desprecio por la dimensión cultural en la vida de los chilenos. En la pandemia, si los chilenos pudieron resistir las cuarentenas fue por la cultura. Todos y todas vimos televisión, películas, música. La cultura fue el mejor amigo de los chilenos durante la pandemia.

El Estado de Chile hace una hipocresía gigantesca, porque usa la cultura en las campañas electorales o para emergencias y la abandona a la hora de los presupuestos.

¿Es la cultura una prioridad gubernamental?

La clase política, en líneas generales, salvo en excepciones, es inculta. No tiene hábitos culturales y por eso no logra valorarla. Hay un sector en el país que entiende que la cultura es un gasto, cuando en realidad hace que un pueblo piense, sea más eficiente y pacífico. La mitad de lo que aprende un niño lo hace fuera de las salas de clases, y ¿qué es lo que hay?: cultura, arte popular, callejero, teatro, cine. Y ahora en pandemia ese porcentaje de aprendizaje aumenta hasta un 90%.

 La clase política no tiene noción de que en la cultura hay una enorme oportunidad de construcción de identidad nacional y de encuentro.–¿Este ha sido un problema de este Gobierno o hay que mirar también hacia atrás?

Mirando atrás uno puede criticar y decir que se quedaron todos cómodos, pero en este gobierno de turno hay que multiplicar todo por dos, porque ha sido particularmente insensible e inconsistente en la materia. Bajar el presupuesto de ciencias, investigación y cultura es renunciar al futuro.

¿Qué le parece que para el Presupuesto de 2021 solo el 1% vaya dirigido al Ministerio de las Culturas?, ¿se le debe inyectar más dinero provenientes de otros ministerios como el de Defensa, por ejemplo?

Yo propongo reducir el gasto militar en Chile. Ojalá que eso se coordine a nivel continental, porque eso permitiría una mayor tranquilidad. Existen al menos dos fondos de corto y mediano plazo de 1.550 millones de dólares a mano. Yo inmediatamente habría inyectado todo ese dinero a la cultura.

Marco Enríquez-Ominami también afirma: «Hay una clase política que cree que la guerra es un buen negocio. Hay muchos intereses en juego. Una buena parte admira el mundo militar y cree que en él hay una solución para la identidad nacional. Algunos también tienen vínculos y han sido asesores del Ministerio de Defensa. Así aparece la corrupción, coimas…».

Muchos gremios, incluido este, consideran insuficiente dicha cifra, e incluso han puesto en entredicho la labor de la ministra, en muchos casos pidiendo su renuncia. ¿Debe dejar su cargo Consuelo Valdés?, ¿cómo ve su futuro?

Ella me parece un detalle, acá el problema es el presidente. La derecha cree que esto es una sociedad del esfuerzo, que trabajando más se gana más, y eso fracasó. Para ellos la felicidad es una cosa de costos: cuán caro y cuán eficiente eso. La vida común es mucho más compleja.

A mí me gustaría preguntarle a Piñera cuánto quiere ahorrar con la vacuna, qué pillería está pensando hacer. Va a comenzar a negociar, cuando lo que tiene que hacer es comprarla al precio que sea. Todos los gobiernos la están comprando por adelantado. Es tan grave lo que está ocurriendo en el mundo que todos los paradigmas económicos de la derecha se cayeron.

Hay que subsidiar a la gente, esa es la solución. La ministra Consuelo Valdés se quedó en el siglo pasado, pero porque el presidente está en otro momento de la historia. En el mundo hay miles de millones que están encerrados en sus casas, nunca antes los mercados, la economía, la producción se habían paralizado todos al mismo día. Es un problema del futuro que se adelantó.

En materia cultural la respuesta debió haber sido la más audaz de todas. Yo habría aumentado el presupuesto de Cultura, haberlo multiplicado por 10 como respuesta al virus. Esta no es una crisis sanitaria, es social. La cultura es educación que nos enseña a ser solidarios y al autocuidado. A usar mascarillas obligatoriamente, a lavarse las manos.

Por eso el Gobierno ha fracasado, todos los días deja preguntas y la respuesta es la educación y la cultura. ¿Cómo vivimos juntos?, ¿cómo va a ser mañana?, ¿en un mes?, ¿cuándo se abren las fronteras?, ¿cuándo vuelven al colegio los niños? Las respuestas se dan política, cultural y educativamente. El gobierno no cree en la política, en la cultura y en la educación. Son maximalistas en el tema militar, pero para los profesores solo se tiene lo necesario.

¿Cuáles son las ideas o proyectos de Marco Enríquez-Ominami para mejorar la cultura en Chile?

Por de pronto, multiplicaría varias veces el presupuesto de CORFO para ayudar a la cultura. También al Banco Estado a trabajar seriamente en materias culturales. Buscaría todos los ámbitos del Estado y haría un mapa, un pulpo para la cultura. Haría un esfuerzo para mejorar el financiamiento y el apoyo y fomento a la cultura en todos sus niveles y también la cultura de excelencia.

Chile necesita, al igual que con el deporte, apoyar a ámbitos muy de élite pero importantes. No solamente a la música popular, también la ópera. Cambiaría el paradigma. La cultura es mostrar lo que no se ve; y lo que no veo lo veo en la cultura. Hay un Chile oculto que se va a mostrar culturalmente y no se muestra políticamente.

Fuente: La Máquina

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