Grupo de Puebla abordó el caso de Julian Assange

En el marco del reciente rechazo de la justicia de Reino Unido de extraditar al fundador de Wikileaks, Julian Assange a Estados Unidos, el Grupo de Puebla, a través de su programa on line semanal Diálogos de Cambio, debatió sobre los últimos acontecimientos que han marcado este caso con la portavoz del equipo jurídico de defensa de Assange, Renata Ávila, la jurista brasileña y fundadora del Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia, Carol Proner, y el moderador de este capítulo, el excandidato presidencial chileno, Marco Enríquez-Ominami.

Al comenzar, el fundador del Grupo de Puebla, Marco Enríquez-Ominami, dijo que “es un tema de una injusticia inconmensurable y un caso muy complejo. Estamos en uno de los múltiples desafíos que tenemos en el mundo, que es el discutir la fallida justicia internacional y la persecución mediática a Julian Assange”.

“El derecho internacional siempre ha servido para dominar, explotar y producir subdesarrollo. En este caso, Estados Unidos no reconocía que estaba desarrollando una investigación secreta en el Estado de Virginia, y que realmente las denuncias de crímenes sexual contra Julian eran para disfrazar un proceso de solicitud de extradición. La extraterritorialidad de EEUU. nunca ha sido tan agresiva y eficiente, porque se usan formas nuevas a partir de la hegemonía del sistema financiero internacional y sus medios de comunicación”, reflexionó la jurista de CLAJUD, Carol Proner.

Por su parte, la abogada y especialista en tecnología y propiedad intelectual, Renata Ávila, explicó que “lo que hizo Julian Assange fue exponer la corrupción y los crímenes de lesa humanidad sistémicos que muchos gobiernos en el mundo estaban perpetrando. Eso desató una furia y una serie de violaciones a la libertad de expresión que no se había visto en la era digital. El caso de Julian es un caso paradigmático de Lawfare, donde el punto de partida para silenciarlo no es su actividad principal, sino que es atacar supuestos hechos y usar el proceso como medio para frenar sus actividades. En este caso se usó un proceso en Suecia que nunca llegó a cargos”.